No es un una sorpresa que el incremento de las temperaturas sea la causa de que algunos ecosistemas se estén perdiendo y dificilmente se puedan recuerar ni a un largo plazo en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Los biólogos moleculares están uniendo su voz en la Cumbre del Clima de Glasgow para demostrar que esta rama de las ciencias de la vida puede en un futuro aportar soluciones a la lucha climática.

¿Cómo impacta la biología molecular?

La biología molecular ofrece nuevas soluciones a escalas moleculares para combatir el cambio climático.
La biología molecular se centraba principalmente en el área de la salud y  temas relacionados con el mundo biomédico o vegetal; sin embargo, ha crecido el  interés en los biólogos moleculares en la problemática del medio ambiente.
Actualmente la investigación de la biología molecular, se está enfocando en cuatro áreas de gran impacto: el calentamiento global, los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, los flujos biogeoquímicos y los contaminantes de origen humano.

La relación de la biología molecular y la ingeniería genética al desarrollo de microorganismos han mostrado un  potencial en desarrollar las soluciones con sustento biológico en la protección del medioambiente y la lucha contra el cambio climático. Una de las claves está en la capacidad de degradar biológicamente compuestos tóxicos producidos por la industria y por la actividad urbana.

¿Cómo combatir el cambio climático con la biología molecular?

Con base a investigaciones, se ha encontrado que algunos microbios pueden convertir el dióxido de carbono (CO2), en valiosos compuestos orgánicos. Es decir, capturan el CO2 al mismo tiempo que contribuyen a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, a la vez que generan biocombustibles y otras moléculas de interés.

Uno de estos procesos, conocido como electrosíntesis microbiana, es una de las técnicas más fascinantes desarrolladas a partir de microorganismos

Una de las aportaciones más importantes  de la biología molecular es en el desarrollo de sistemas biológicos eficientes de captura de dióxido de carbono.